no le saca la vuelta a la ley

LA IDENTIDAD USURPADA DE UNA NIÑA

Publicado: 2014-06-16


¿Quién eres?, ¿de dónde vienes?, ¿quiénes fueron tus padres?, ¿cómo lucharon o no, cómo formaron bien o mal lo que eres ahora? Responderse es identidad. Esta no es una crónica personal o familiar únicamente, está centrada en conocer todo lo anterior y de responderse sabiendo que hay hombres que luchan porque sus hijos puedan llevar sus apellidos. Esta es una crónica sobre el derecho de identidad de una niña, privada de un padre que la ama y de una familia que la espera. Ella no puede responderse a las preguntas con las que inicio esta nota. Su identidad ha sido cubierta por otra y por problemas que no debieron alcanzarla, errores de gente grande que ahora rigen su vida entre mentiras que se reproducen hasta hacerse cada vez más aplastantes. A veces creemos equívocamente que los hombres no luchan por sus hijos, que los dejan con sus madres y con los padres de éstas y repiten de modo generalizado quizá a nuestros propios padres o a tantos que conocemos y que nunca hicieron mucho por sus familias. Pero no siempre es así.

La familia es identidad. De la mía por ejemplo, aprendí que el amor no es debilidad, que los errores de uno son de todos y que la fuerza que necesitamos está en rodearnos para reconocernos junto a todo lo que hayamos hecho, lo que queremos y haremos. Y como familia, lo único que queremos ahora y reclamamos es conocer a María.

II

Mijail Podestá -mi tío- hace algunos años nos presentó a una mujer: Karla Román Calle. Era aparentemente su novia y durante cuatro años asistió a las fiestas y almuerzos familiares. Bailó dentro de un vestido elegante en la boda de mi hermano, por ejemplo y estuvo cerca incluso de los problemas que tuvimos como familia. Pero había algo que ella y Mijaíl ocultaban o simplemente no terminaban de decir.

Una tarde hace unos tres años, Mijail nos reunió. Debía decirnos algo importante. Él y Karla tenían una hija que cumpliría cuatro años dentro de algunos meses. ¿Por qué la habían mantenido en secreto? ¿dónde estaba esa niña? Queríamos verla, conocerla, rodearla. Mijaíl nos iba mostrando fotos de María y del tiempo que pasaba junto a ella, eran muchas, también videos. Mi abuela lloraba reconociendo sus facciones en la nieta de la que recién se enteraba. La historia era increíble: Karla era una mujer casada y su marido -un piloto comercial- creía que María era su hija. Llevaba su apellido además y lo llamaba papá. Pero en los videos María llamaba a Mijail, papá Mija. La cercanía había hecho que empezara a llamarlo así. Era su otro papá dentro de momentos felices y robados que duraron años, su misma edad. Desde que nació nunca se apartó de ella o de Karla a pesar de que esto lo obligara a llevar una doble vida junto a ellas. ¿Por qué lo hicieron así? El marido de Karla, Percy Soriano Soria, tenía una enfermedad terminal. Moriría pronto, en cualquier momento. Karla no podía decirle que estaba enamorada de otro hombre, o que se había embarazado de éste dentro de su matrimonio sin hijos. Se lo llegó a decir incluso a unos pocos amigos. Lo había amado tanto que le debía por lo menos eso, silencio. Y el piloto volaba a África cada seis semanas quedándose allá por la misma cantidad de tiempo. Imaginé a un hombre muerto y triste dentro de un avión y tuve pena de él. Más porque se había enterado por la hija que creía suya que todo en su vida era una mentira. La pequeña le hablaba con cariño de un papá mija, de otro auto en el que la llevaban a pasear, de otra persona que jugaba con ella y la cuidaba durante las seis semanas que él pasaba fuera trasladando la inminente muerte de su cuerpo de un continente a otro. Quizá todos tuvimos pena de él, lamentamos la situación y supimos que tendríamos que tener mucho tacto cuando conociéramos a María. Sería en unos días. No podríamos decirle quiénes éramos, sino solo rodearla y dejar que ella nos conozca sin asumirnos aun como su familia.

Karla y Percy se divorciarion descubierta no solo la infidelidad sino el hecho de que María no era hija suya. Percy Soriano introdujo una demanda por negación de paternidad presentando un examen de ADN que obviamente arrojó que no era padre de nadie.

III

Lo siguiente a creer que veríamos a María en unos días, fue enterarnos que la enfermedad del piloto era un invento de Karla por retener a dos hombres. No podía dejar a su marido y la economía que éste significaba para ella, el orden, la comodidad, la aceptación de una familia de mujeres religiosas, la suya. Cayó luz en su cara. Karla había mentido y deformado la vida de las personas más cercanas a ella, su esposo, su amante y su hija. Quizá al principio pensó que podría lograrlo, que dejaría a su esposo y sería finalmente feliz como ella misma decía. Pero estallado el escándalo y vista como adultera solo se encerró a lamentar todo lo que iba perdiendo, economía, moral, aceptación. Su divorcio estaba firmado, el ADN sobre la mesa, la voz de su madre despreciándola también, y la reprobación de sus hermanas. Con todo en contra, esperando recuperar algo de lo que tenía, despidió a Mijaíl de su vida y no dejó que viera más a María cortando abruptamente su relación y el complicado proceso que iniciarían para convertirse en la familia que ella prometió y que ensayó en la ausencia de su marido y en su propia casa. Miles de fotos demuestran el proyecto y la doble vida que esta mujer mantenía engañando a dos hombres. En las fotos y videos van los tres juntos: Mijail, Karla y María, paseando, viajando, en restaurantes, aguardando el momento preciso para poder revelarse como familia. Eso no iba a pasar.

A veces el amor es una excusa perfecta para exhibir debilidad y actuar de acuerdo a ésta sin importar ser obvios. El piloto se quedaba sin mujer, sin hija, sin nada y se desterraba únicamente a sus aviones y el recuerdo amargo de una familia que nunca fue suya. Karla lo había destruido. Además de eso, lo sospechaba, ella podría irse con Mijaíl. Era cierto. Era lo acordado. Entonces corrió al juzgado a quitar la demanda de negación de paternidad y recuperar su vida en pedazos ante el temor y la obligación de empezar de nuevo. No todos pueden y no les queda más que regresar con quienes les hicieron daño. La violencia familiar es un ejemplo exacto. El juzgado le negó la petición del retiro de la demanda. Y la madre de Karla amenazó con repudiarla y cortar relaciones con ella si se iba con Mijail. ¿Pero, legalmente, hija de quién es ahora María?

Percy Soriano se reconcilió con su mujer a pesar de todo y lo llamó amor. Ganó finalmente lo que tanto deseaba: su absoluta abnegación, fidelidad y agradecimiento. Ahora Mijaíl, Karla y Percy viven batallas legales en un desesperante poder judicial. Mijail pide un ADN en el que se reconozca legalmente su paternidad después de que Percy Soriano negara a la niña como su hija y a él, el derecho a ser parte de su crecimiento. Pero reconciliados y haciendo borrón y cuenta nueva la pareja no solo huye de lo que pasó sino que se ha entregado a Dios y asisten a una comunidad que no logra terminar de lavar sus conciencias. Creen fervorosamente en que han logrado perdonarse, como si eso fuera posible después de tantas mentiras y transgresiones. No olvidemos que ella inventó la muerte de su esposo para retener a su amante. ¿No es más creíble que Percy Soriano, halló la manera perfecta de vengarse de su mujer y de su amante "perdonándola" y alejando la posibilidad de que Mijaíl pudiera asumir la paternidad de la niña, como él mismo se lo había asegurado en una reunión en la que incluso estuvo presente su padre, mediando la situación. Mijaíl vivió y creyó la enfermedad fantasma del hombre que cuidaba a su hija y no pudo hacer real la relación que tenía con Karla antes de que su máscara cayera. Se convirtieron en una familia clandestina que dependía de lo que pudiera inventar una mujer dependiente de la economía de dos hombres, un piloto y un arquitecto. Ella no solo llevó una vida paralela sino que obligó a un hombre y a su hija a llevarlas también y les quitó identidad e historia. Les usurpó el tiempo que no están pasando juntos y ha encerrado a la niña dentro de la imitación de una familia a medias y que difícilmente recuperará fuerza después de hechos tan dolorosos.

IV

La vida de Mijaíl se resume ahora a juzgados, abogados, dictámenes y más. Lo intenta todo, pierde cosas importantes, pero va ganando la posibilidad de decirle a María cuando todo esto acabe, que nunca renunció a ella. También le dirá que cometió errores que la alcanzaron, que no debió nunca dejar que alguien le diga que su padre era otra persona. Su lucha parece inútil pero tendrá oportunidades en algún momento. El estado protege a la familia por sobre todo, incluso cuando éstas se forman entre mentiras y omisiones que vulneran el derecho más importante de una persona: el de saber quién es. Más allá de los errores de sus padres, se está vulnerando el derecho de María como persona y ciudadana. Su madre le ha usurpado identidad y parte de ésta somos nosotros su verdadera familia paterna: bulla, risas, domingos interminables, gente que la espera y quiere conocerla. Alguna vez –y yo misma se lo diré- ella sabrá que hay hombres que luchan ferozmente por sus hijos y su padre es uno de ellos. Ella crece –ahora tiene seis años- y va perdiendo la posibilidad de conocer el carácter feroz de mi abuela, la paciente escritura de mi abuelo, la bulla feliz y la locura de sus tíos y primos, la intensidad de quienes buscan a pesar y después de todo, ser felices juntos. Esa es mi familia, loca, fuerte, bulliciosa y te espera, María.

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Dinosaurios de latón

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