no le saca la vuelta a la ley

Una vez más Lima-sucia  suda, arde y llora

El pintor Enrique Polanco exhibe "Obra reciente" hasta este domingo en la Sala Luis Miró Quesada Garland. Aquí una galería de sus cuadros.

Publicado: 2013-12-07

Quienes transitan Lima cuando el silencio es sospechoso terminan rasgándola y arrancando su miseria como carne para compartirla, violentarla en niveles muchas veces imposibles de imaginar y caer en los ojos aturdidos de quien contempla moles humanas convertidas en infiernos que han descendido entre sus pies.

Quienes transitan los cuadros de Enrique Polanco son el resto de historias íntimas reducidas a su propia tristeza, pero arrancadas del simple tránsito y llevadas al color con furia, explotando los cuerpos sobre las pistas y fachadas, sobre mares rojos, esquinas escupidas y estaciones para volar a la locura, sin instrucciones, sin equipaje sino solo con el andrajo, laberinto y soledad. 

Enrique Polanco parece acariciar la piel de esas historias imposibles o apretarlas hasta que le digan algo más, hasta que le susurren el segundo del viaje, del intercambio, esa fracción en la que sus ojos, las moles, su tacto y la ciudad se convierten en un temblor, en la respiración que le hace saber que ellos –sus personajes- han llegado y debe recibirlos pronto, pintarlos, atravesarlos de colores tan fuertes como sus propias hedores. 

Entonces Lima vuelve a sudar, a arder con él y llora como cualquier mujer de la calle, ahí, en su taller,  en donde se terminan de contar esas otras historias. 

(Lea una conversa con Enrique Polanco)



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Dinosaurios de latón

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